Esta casa sí que mola: el refugio en el desierto

Esta casa sí que mola: el refugio en el desierto

El desierto puede ser un destino de ensueño y el lugar perfecto para disfrutar de la vida después de la jubilación, o al menos eso pensaron los dueños de esta curiosa casa que se confunde con el paisaje del desierto de Sonora en Arizona.

Si alguna vez nos perdemos por la zona nos costará reconocer la edificación que se construyó sobre todo con tierra apisonada, un material sin prácticamente efectos secundarios ambientales. Esta cuestión tuvo mucho peso a la hora de idear el proyecto pues se tuvieron en cuenta detalles como las rutas de migración de los animales autóctonos.

La vivienda se divide en tres zonas distintas y aisladas unas de otras para los diferentes momentos del día; vivir, dormir, y la grabación de la música. Cada zona tiene un acceso independiente desde el exterior. Esta separación resolvía el problema del aislamiento acústico, tan importante en el estudio de grabación y para la tranquilidad del resto de la vivienda.

El material utilizado para fachada, paredes y suelo en tonos terracota se complementa con las grandes ventanas que abren la casa a la amplitud y luz exterior fomentando el sentimiento de unidad con el desierto.

Una de las zonas más llamativas de la vivienda es la escalera de entrada que parece haber surgido por casualidad. Compuesta de bloques independientes simulan ser piedras que se encontraban en el paisaje y que se han usado para facilitar el acceso a la edificación.

La estructura, los acabados y hasta el mobiliario es simple y elegante y está realizado con materiales naturales y siempre en la gama de colores propia del entorno.

Dos factores naturales del desierto como la escasez de agua y el fuerte calor fueron minimizados en el diseño pues la casa cuenta con un sistema de recolección de agua y el calor se reduce con la orientación y minimizando las aberturas de puertas y ventanas en todas las fachadas menos en la sur a donde dan todos los patios y terrazas.

Diseño, eficiencia energética y confort en medio de lo que de entrada entendemos como un entorno hostil. Un ejemplo de que cualquier lugar es bueno si conseguimos idear nuestra casa ideal.

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